miércoles, 11 de junio de 2008

Premio Príncipe de Asturias para Google

Me causó sorpresa oir en las noticias hace dos días que uno de los candidatos al Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades era Google. No sé aún el motivo de la sorpresa, pero desde que conocí esa candidatura intuía que lo iba a ganar. Pues bien, así ha sido.

Google es sinónimo de Internet para muchas personas hoy en día: en vez de poner la dirección de un sitio web en la barra de direcciones del navegador, la ponen en la caja de búsqueda de Google. Yo fui de los tardíos en usarlo porque mi buscador era Altavista desde la segunda mitad de los años 90, hasta que un día usé Google y vi que cargaba muy rápido en mi ordenador equipado con un módem de 33,6K, lo cual me fue llevando poco a poco a usarlo con más frecuencia.

Desde entonces ha ido expandiéndose gracias sobre todo a la labor de promoción de cada uno de nosotros, porque a cada amigo/familiar/compañero le decíamos lo rápido que buscábamos en Google y lo fácil que era encontrar algo. Nos apuntamos a la filosofía de less is more.

Pero ahora Google ya no es un buscador, un software, ni siquiera una compañía privada. Es algo más. Es un mundo nuevo incluso para los que somos usuarios desde hace años. No paramos de usar los servicios gratuitos y tan sólo en un par de ocasiones nos hemos planteado qué pasará si un día Google decide cobrar por algunos de sus servicios más usados. No paramos de volcar nuestra información en sus servicios web, a veces de forma inconsciente, sin saber que cualquiera de nuestros pasos forma parte de sus bases de datos.

Y es que ya no hablamos de Google como un producto creado por dos chavales hace años, o como un software de una empresa: ahora hablamos de él como un ente casi con vida propia que intenta predicar su filosofía por el mundo a través de las pantallas de nuestros ordenadores. No temáis, no es nada apocalíptico, sólo una mirada poética sobre cómo cambian los tiempos.

No hay comentarios: