martes, 1 de julio de 2008

El disco de Oro

El 3 de enero de 2004 llego al planeta Marte el robot Opportunity y semanas después, el 25 de enero, su gemelo Spirit. Opportunity se poso en la región conocida como “Meridiani Plantum” y Spirit en el cráter Gusev.

Su misión, explorar y estudiar la composición del terreno marciano, sobre todo en cuanto minerales y tipos de rocas. También realizarían fotos con cámaras panoramicas.

Su autonomía prevista era de 3 meses. Sin embargo, después de cuatro años siguen funcionando perfectamente tras sobrevir a las duras condiciones del planeta rojo.

Estos robots fueron concebidos, llevados hasta allí y controlados desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

Lo genial, es que después de cuatro años de funcionamiento ininterrumpidos de estos genios de la ingeniería espacial, a los chicos del JPL se les ha ocurrido una idea fantástica que a nadie de nosotros se le hubiese ocurrido jamás. Esto es: apagarlos.

Bueno, apagaran a Spirit. Opportunity solo recibirá órdenes un día de cada dos. En fin, después de explicaciones sobre presupuestos llegamos a la conclusión de que no será esta la más fantástica de las ideas del JPL.

Hace más de 30 años, se paseaba por los pasillos de estos mismos laboratorios alguien que, a la luz de esta noticia, muchos echamos de menos.

Trabajaba entonces en los proyectos de las primeras naves que se posaron sobre Marte, eran la Viking 1 y la Viking 2. Artefactos infinitamente más limitados y primitivos que Opportunity y Spirit.

Este hombre era Carl Sagan, y con aquellas naves hizo soñar con nuevos mundos a generaciones de científicos y aficionados a la ciencia en todo el mundo en uno de los capítulos de la mítica serie Cosmos.

Carl Sagan además promovió y dirigió el proyecto de búsqueda de vida extraterrestre SETI, también al filo del cierre por falta de fondos.

El concebía la ciencia, no solo como un área del conocimiento humano, sino como una filosofía de vida y una manera de convivir entre nosotros, y de respeto y cuidado del mundo en el que vivimos. Hablaba ya por los 80’s del cambio climático cuando el barril de petróleo aun estaba en los 10 dólares. Era un visionario que se adelanto a su tiempo.

Justamente como el estaba convencido de que su misión trascendía su propia existencia, y que lo que el aportase seria ínfimo en comparación al largo trayecto que le queda a la raza humana por caminar, convenció a los científicos que construían las naves Voyager que explorarían el sistema solar, para acoplarles un disco de oro. Se trata de un disco con grabaciones de sonidos e imágenes.
Sonidos que van desde temas Mozart hasta ritmos africanos pasando por el ruido de las olas del mar o el de una madre hablando a su hijo recién nacido. Imágenes con fotos de la tierra, esquemas de nuestro sistema solar y de nuestra galaxia, o diagramas describiendo la composición del ADN.

Una vez terminada la misión de las Voyager, estas navegarían por siempre en el espacio exterior. Si eventualmente una raza alienígena e inteligente las encontrase, podrían recuperar el disco y no solo saber de nuestra existencia, sino obtener la información necesaria para visitarnos.

Es cierto que a lo muy difícil de lo primero se une lo improbable de los segundo, ya que quizás no lleguen a entender el significado de lo que contiene o simplemente no lleguen a reproducirlos. Pero sabrán dos cosas con total seguridad: La primera es que quien fabricó esos objetos es también una especie inteligente. La segunda es que esa especie busca comunicarse con alguien más en el universo y saber si están solos o no.

Hace algunos años, las Voyayer dejaron el sistema solar y ya vagan por la inmensidad del universo esperando ser encontradas como botellas que deja un naufrago en el mar.

Espero que alguien piense una idea más original con la que explotar a los robots Spirit y Opportunity, aunque sea solo por mantener el prestigio de una institución que conto en sus días con una mente tan preclara.

De prevalecer estas iniciativas esteriles como es la de apagar valiosos instrumentos cientificos, no es imposible tampoco que en la Cátedra Lucasiana de Matemáticas de Cambridge, de la que fue titular Newton, decidieran dedicarse a resolver sudokus.

El contenido del disco de oro de las Voyager está disponible en internet y se pueden ver las imágenes y oir las músicas. Prestar especial atención a las imágenes y como poco a poco se va explicando a nuestro imaginario extraterrestre de dónde venimos y quienes somos : http://goldenrecord.org/

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